Básica

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Reseña Histórica

Catacocha es y será Casa-Cuna de la Obra Marista en el Ecuador, su grandeza está basada en una filosofía auténticamente humanista y de servicio, cultivando valores éticos, morales y espirituales en nuestros estudiantes.
  • El 10 de noviembre de 1957, después de varias gestiones del Dr. Jorge Guillermo Armijos, vicario de Paltas, llegan los primeros Hermanos Maristas a Catacocha, Luciano Gutiérrez García, Alberto Cañón Presa, Jaime Martínez González e Isidro García, quienes fueron recibidos por el párroco, autoridades y los habitantes del cantón Paltas; llenos de alegría adornaron con banderines calles y plazas; los aplausos y la banda musical anuncian la gran fiesta y la celebración de la Santa Misa de acción de gracias en la Iglesia Matriz en honor a la llegada de los Hermanos Maristas. Por la tarde del mismo día el Obispo de Loja, Juan Maria Riofrío hace la entrega a los hermanos Maristas la Escuela Parroquial Católica Luis Antonio Aguirre fundada el 7 de julio de 1952, que en adelante llevaría el nombre de Escuela “NUESTRA SEÑORA DEL CISNE” en honor a la fe y a la creencia religiosa de nuestro
  • Con el pasar del tiempo fue creciendo hasta que el Ministerio de Educación, mediante resolución 204 del 20 de mayo de 1961, autoriza su funcionamiento como ESCUELA ARTESANAL Y AGRÍCOLA, con especialidades en Carpintería, Mecánica y Agricultura.
  • El 4 de octubre de 1966, según resolución N°304 se aprueba el funcionamiento del CICLO BÁSICO DEL COLEGIO MARISTA, con especialidades: Opciones prácticas de Agricultura y Artes Industriales.
  • El 6 de abril de 1977 según resolución N° 509 se aprueban el funcionamiento del CICLO DIVERSIFICADO EN HUMANIDADES MODERNAS, especialidad Físico Matemáticas y Químico Biológico.
  • Mediante Decreto Ejecutivo 3576-C del 29 junio de 1979 se convierte en COLEGIO FISCO MISIONAL MARISTA, a partir de ese momento se inicia la ampliación de la planta física con el moderno edificio que hoy es orgullo de Catacocha. En 1992 se abre el JARDÍN DE INFANTES anexo a la Escuela y se legaliza su funcionamiento el 3 de enero de 1995 según Acuerdo N°001-DPEL-DT.
  • Mediante el acuerdo 003 de la Dirección Provincial de Educación de Loja, con fecha 03 de marzo de 1995, se aprueba el funcionamiento de todos los niveles como Unidad Educativa Marista de Catacocha, y con el acuerdo Ministerial 33-30 del 18 de julio de 1996 se crea definitivamente la Unidad Educativa Marista de Catacocha.

Proyecto Educativo

Misión

La Unidad Educativa Fiscomisional Marista de Catacocha,  es una institución  fiscomisional de educación formal orientada por los principios de la pedagogía Marista, heredada de nuestro fundador San Marcelino Champagnat,  ofrece una educación  evangelizadora que construya una sociedad más justa y que responda a las necesidades  y problemáticas del contexto histórico y sociocultural, promueve el desarrollo humano integral a través de procesos pedagógicos caracterizados por la creación de un ambiente de familia, sencillo  y participativo, la formación en valores y la formación académica, con el fin de brindar un servicio de calidad a la niñez y juventud menos favorecida.

Visión

Nuestra institución educativa se proyecta hacia el año 2019, a integrar, acompañar, promover y evaluar el proceso de maduración humana de cada estudiante en todo el contexto educativo e insertar en la labor docente la inclusión, la práctica y vivencia de los valores evangélicos, excelencia educativa, convivencia fraterna y el mejoramiento de gestión educativa con una propuesta curricular innovadora. Aprovechar el uso adecuado de las nuevas tecnologías de la información y comunicación como una herramienta elemental y soporte didáctico en el aula,  que promueva la investigación, participación activa e interdisciplinar en el desarrollo de destrezas y competencias inherente a los estándares educativos.

Valores Institucionales

Nuestra visión tradicional del mundo fundamentada en la tradición oral religiosa se está demostrando inevitablemente. Por ello no es sensato querer recuperar el mundo de valores tradicionales, sino recrearlos, desde el evangelio y desde mundo actual, desde la vivencia y la convivencia.

Desde las perspectivas del evangelio, todo valor aparece como una expresión específica del amor, que se adecua a las diversas situaciones humanas relacionales. Promover los valores es humanizar y humanizar es la tarea misma de la educación. Nuestra institución consciente de la responsabilidad social que tiene, asume, junto con las teorías psicopedagógicas actuales la formación del pensamiento  en la práctica de valores como uno de los ejes más importantes del proceso educativo.

Los valores constituyen un elemento central de la educación para la vida, desde esta óptica consideramos los siguientes:

1. SOLIDARIDAD

Estamos atentos a lo que le sucede al prójimo y nos comprometemos para ayudarle en la medida de nuestras posibilidades. Defendemos los derechos de los demás y al tomar decisiones estamos atentos a las necesidades y las circunstancias de las personas. Compartimos nuestros bienes, tiempo, conocimientos y cualidades sin esperar recompensa.

2. PRESENCIA

Este valor expresa uno de los rasgos propios de la educación de inspiración marista. Se funda en la convicción de que la confianza surge del conocimiento mutuo entre las personas.
Son exigencias de este valor el desarrollo de la capacidad de escuchar, el esfuerzo por conocer en profundidad la singularidad del otro y la disposición de tiempo para relacionarse con calidez y espontaneidad. Implica conocer la cultura del alumno y acompañarlo en las diversas facetas de su vida: el estudio, el tiempo libre, el deporte, la cultura y los grupos de pertenencia. Implica además un estilo de atención prudente, firme y exigente.

3. ESPÍRITU MARIAL

Este valor es un rasgo identificador que motiva e inspira las actitudes y labores formativas de nuestra institución. María es expresión de amor a Dios y a la vida, es modelo de mujer, esposa y madre. Su persona encarna la fidelidad, la entrega generosa, el cuidado por cada uno, la confianza y la sencillez. En el diario vivir de la Unidad educativa Marista  se hace referencia permanente a su persona, a fin de imitar su actitud maternal, su paciencia y su respeto por el ritmo de crecimiento de cada uno. Se tiene presente a María en la oración, en la liturgia, en los espacios físicos y en todas las actividades que se desarrollan.

4. PARTICIPACIÓN

A la luz de este valor se reconocen y promueven diversas instancias de animación y participación que ofrece nuestra institución. Cada persona es invitada a formar parte de la obra educativa marista y a aportar con generosidad los dones y talentos que dispone. Ello supone que cada uno reconoce el ámbito propio de sus atribuciones y se compromete de manera activa y responsable en su desempeño. En el ejercicio de las labores que son encomendadas, cada uno promueve la búsqueda del bien común, armonizando las necesidades  e intereses personales e institucionales.

5. AMOR

Hacemos nuestro el pensamiento de Marcelino Champagnat “para educar a los niños hay que amarlos y amarlos a todos por igual” Educamos a niños y jóvenes bajo esta concepción del amor que implica reconocer y aceptar al educando tal cual es y no como nos gustaría que fuera, porque sólo conociendo y aceptando sus valores y sus defectos, sus aptitudes y  sus carencias propenderemos a potenciar y desarrollar los primeros y a corregir y a enderezar los segundos.

Inherente a este valor están el respeto y responsabilidad valores que  sustentan las relaciones humanas con dignidad y profundidad.

6. JUSTICIA

Concebimos la justicia como exigencia de la dignidad e igualdad de todas las personas. Valorando  equitativamente el trabajo de los alumnos  de  acuerdo  con  su   realidad, esfuerzo personal, etc., desterrando discriminaciones o privilegios. Provocando la reflexión crítica sobre la realidad de la injusticia en la sociedad, para que nadie sea manipulado ni cómplice por la indiferencia o el silencio.

7. EQUIDAD

Promovemos la equidad como valor primordial en las relaciones interpersonales, pues nos permite trazar acciones dirigidas a aumentar y fortalecer la igualdad entre los seres humanos para construir sociedades justas. Esto supone que más allá de cualquier diferencia racial, sexual, cultural, psicológica, generacional o de cualquier otro tipo, todas las personas tenemos en común el hecho de ser humanos, razón por la cual nadie es más humano que otro, ni tiene  más derecho que otro a vivir humanamente.

8. SENCILLEZ

Ser sencillo implica ser y manifestarse tal cual uno es, auténtico, sin doblez. Animamos a nuestros estudiantes para que adopten la sencillez como un valor para sus propias vidas, animándoles a ser ellos mismos en cada situación, a ser abiertos y sinceros, y fuertes en sus convicciones, cargados de un dinamismo espontáneo y generoso que invita a lanzarse, entregarse y colaborar. A la SENCILLEZ añadimos HUMILDAD Y MODESTIA componiendo así el símbolo de las tres violetas de la tradición marista: Dejando que Dios actúe a través de nosotros y “haciendo el bien sin ruido”.

9. TRABAJO

Este valor es un aspecto distintivo del carisma educativo marista y son expresión de ello el cumplimiento del deber, la responsabilidad, la laboriosidad, la constancia y el sentido práctico. Desde esta comprensión del valor adquiere dignidad, sentido y profundidad el esfuerzo que pone el hombre en la realización de sus tareas así como la postergación de la gratificación inmediata. Este valor da sentido a la adquisición de métodos y hábitos de trabajo, la valoración del tiempo y el empleo de los bienes y recursos disponibles.

 10. ESPÍRITU DE FAMILIA

Nuestro espíritu de familia encuentra su modelo en el hogar de Nazaret. El gran deseo y la herencia del Padre Champagnat es que nos relacionemos los unos con los otros como miembros de una familia que se ama. Todos han de sentir que están en casa cuando vienen a nosotros. En la institución debe prevalecer el espíritu de acogida, aceptación y pertenencia, de manera que todos se sientan valorados y apreciados, cualquiera que sea su función o posición social.

 11. INCLUSIÓN

En nuestra institución la inclusión es un enfoque que responde positivamente a la diversidad de las personas y a las diferencias individuales, entendiendo que la diversidad no es un problema, sino una oportunidad para el enriquecimiento del proceso enseñanza- aprendizaje y por ende de  la vida escolar, coadyuvando así a la construcción de una sociedad con igualdad de derechos, dignidad y deberes básicos en las interrelaciones personales.

12. LIBERTAD

Este valor lleva inherente que educadores y  alumnos interactuemos como personas respetuosas de la libertad de los demás, creando  un clima de diálogo que favorezca la libre expresión, pensando por sí mismos y actuando por propia convicción, relacionándose en una sana convivencia.

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